
Los trolebuses que durante años recorrieron las calles de Quito dejarán atrás su función como transporte público para convertirse en espacios destinados a la educación, la cultura y el desarrollo comunitario. En total, 21 unidades retiradas del sistema municipal fueron entregadas a gobiernos autónomos descentralizados (GAD) y organizaciones privadas para que sean adaptadas a diferentes proyectos sociales.
La iniciativa, impulsada por el Municipio de Quito, busca dar una segunda vida útil a estos vehículos mediante un modelo de economía circular, evitando que sean desechados y aprovechando su estructura para beneficio de la ciudadanía.
Entre los proyectos previstos está la creación de bibliotecas, aulas de capacitación, centros culturales, espacios recreativos, puntos de atención ciudadana e incluso sedes para programas sociales en distintas localidades del país.
Uno de los primeros ejemplos es la «Troleteca», inaugurada en la parroquia de Pomasqui. Este espacio funciona dentro de un antiguo trolebús y fue acondicionado como biblioteca comunitaria, con el objetivo de fomentar la lectura y ofrecer un lugar de encuentro para niños, jóvenes y adultos.
Según el Cabildo, la reutilización de estas unidades acompaña el proceso de renovación del sistema de transporte de la capital, que incorpora nuevas unidades mientras los antiguos trolebuses son destinados a proyectos con impacto social.
Con esta estrategia, el Municipio busca combinar la modernización del transporte público con el aprovechamiento responsable de los recursos, transformando vehículos fuera de servicio en espacios que fortalezcan la educación, la inclusión y la participación ciudadana en diferentes comunidades.
