
En el marco del segundo debate de la Ley de Educación Financiera en la Asamblea Nacional, la asambleísta Paola Cabezas expresó su postura crítica frente a la iniciativa. Durante su intervención, sostuvo que este tipo de formación no responde a la realidad de las personas que viven en condiciones de pobreza, argumentando que quienes no cuentan con ingresos suficientes difícilmente pueden aplicar conceptos de administración financiera.
Sus declaraciones generaron una ola de reacciones tanto dentro del Legislativo como en la opinión pública, donde varios sectores cuestionaron su afirmación y defendieron la importancia de la educación financiera como una herramienta para mejorar la toma de decisiones económicas, incluso en contextos de limitados recursos.
Pese a la controversia, la Asamblea Nacional continuó con el proceso y aprobó la normativa, la cual busca incorporar la educación financiera de manera progresiva en el sistema educativo, desde niveles iniciales hasta la formación superior, con el objetivo de fortalecer habilidades relacionadas con el manejo responsable del dinero y la planificación económica en la ciudadanía.
